Llevo días dándole vueltas a contar mi pequeña gran batalla por aquí y creo que puede "ayudar y ayudarme" el compartir esta batalla para ganar una guerra. Pues para ganar la guerra hay que vencer innumerables batallas.
Los que ya me conocéis en persona sabéis que soy chica de lo que podemos llamar de la colección "Violeta by Mango" es decir, hermosa, rellenita, bueno siendo realistas gorda. Siempre lo he sido, desde pequeña he sido la niña grande de la clase, por lo que nunca ha sido un problema para mi, siempre me he aceptado tal y como soy con mis kilos de más y los que me quieren también, los demás no me importan, no aportan nada a mi vida, así que me son indiferentes. Soy una persona muy positiva y enérgica, por lo que tener estos kilos de más nunca han sido una barrera para lograr una meta ni física ni mucho menos psicológica. Nunca me han molestado para ir a la moda, he sido y soy una gordita moderna, porque no por estar gorda debes ir vestida de señora mayor, ese es un gran error de las grande marcas comerciales de gente joven.
Hace unos años me propuse perder peso y comprarme ropa en tienda de gente "normal", y lo conseguí, pero las circunstancia y la dejadez que me rodearon al poco tiempo de cumplir el objetivo, hicieron que volviera a recuperar lo perdido y más. Suele pasar, también hay que decirlo, o somos constantes de por vida o los quilos que se van vuelven de visita, porque eso es lo quiero, que sólo hayan venido de visita y que se vayan ya.
Desde hace 4 meses he vuelto a la carga, harta de oír a los míos "aconsejarme" volver a retomar esta batalla y sobretodo porque se que los haré un poquito más felices, porque yo no sufro si me miran o dicen pero ellos sí, a ellos les duele que por no ser "normal" me miren y peor aún me señales o se rían, así que por los míos, mis padres, hermanos, mi abuela del alma que me ve siempre guapísima, mi familia en general y mis amigos por todos ellos estoy en esta encrucijada.
Y nadie dijo que la lucha fuera fácil, todos tenemos momentos de debilidad, de tirar la toalla y decir hasta aquí llegué, pero nada, de esos momentos hay que olvidarse y venirse arriba y decir; he subido un escalón, puedo subir diez más. Y así es, la lucha contra los kilos es quizás la peor de las batallas, o al menos así lo siento, es la cuesta más empinada que hay en mi vida pero os prometo que cueste lo que cueste la subiré de nuevo, porque ya pude una vez y no me rendiré hasta subirla una segunda.
Esta batalla me está costando más que la primera, al menos va más lenta pero progresando que siempre es bueno. Hambre por supuesto que paso, que no os engañen, eso de que no se pasa hambre es incierto, nos es hambre voraz, pero ya se sabe que todo lo prohibido atrae, recortar cantidades y eliminar alimentos "malos" siempre da hambre, pero es llevadera. No lo estoy haciendo por salud, pero si que es cierto que cada kilo menos es salud ganada.
A fecha de hoy llevo casi 14 kilos menos, poco para el esfuerzo o eso pienso, pero bueno esos menos que me quedan para llegar a ganar la batalla. Ya empiezo a dejar ropa en el armario por no quedarme bien, a recuperar esa que me quedaba demasiado ajustada, y hoy por primera vez, me he puesto una talla menos de vaqueros y eso ya es un paso gigante para mi. Más adelante os iré informando de mi progreso, espero no contaros que he perdido la guerra porque a cabezota no me haga nadie (soy tauro) y nunca dejo nada por perdido, lo que me marco lo consigo, así que os invito a luchar en mi guerra particular.
Comer sano, ejercicio diario (o casi a diario) y sobretodo muchas ganas de lucha, de sonreír y de saber llevarlo aunque no sea fácil, porque nunca olvidéis que "no hay nada más bonito que triunfar cuando nadie creyó en ti".
P.D. Os dejo también una frasecilla de mi médico " si quieres perder peso, no comas queso" Así que sin pobrar bocao de este rico manjar estoy desde hace 4 meses.
Y el próximo post será de moda, de ¡zapatos, mi gran obsesión!


